Existen diferentes tipos de empastes dentales que se utilizan para restaurar dientes dañados. La elección del empaste adecuado es fundamental para garantizar no solo la estética, sino también la funcionalidad y durabilidad del tratamiento. En Martínez Rioboo, clínica dental en A Coruña, contamos con diversas opciones de empastes, cada una diseñada para satisfacer necesidades específicas y asegurar la mejor salud bucal para nuestros pacientes. Desde materiales tradicionales hasta opciones más avanzadas, es esencial entender las características de cada tipo para tomar decisiones informadas sobre el cuidado dental.
Qué es un empaste dental?
Un empaste dental es un tratamiento restaurador utilizado para la reparación de dientes afectados por caries o dañados por fracturas u otros problemas que afectan su estructura. Cuando una caries ataca el esmalte y la dentina, se crea una cavidad en el diente. Si no se trata, esta cavidad puede expandirse, causando dolor, infección, e incluso la pérdida de la pieza dental.
El proceso de colocación de un empaste comienza con la eliminación del tejido dañado del diente. Una vez retirada la caries, el dentista limpia y desinfecta la cavidad resultante. A continuación, se coloca el material de empaste seleccionado para llenar el espacio y restaurar la forma y función del diente. El objetivo principal del empaste es evitar que las bacterias vuelvan a invadir el área y prevenir futuros daños. Además, un buen empaste debe ser duradero, resistente y, en muchos casos, estéticamente agradable para mantener la apariencia natural de la sonrisa.
Tipos de empastes dentales en cuanto al material
Existen varios tipos de materiales para los empastes dentales, cada uno con características únicas que los hacen más adecuados para diferentes necesidades y situaciones.
Empastes de amalgama
Los empastes de amalgama han sido utilizados durante más de un siglo y están compuestos por una mezcla de metales, incluyendo mercurio, plata, estaño y cobre. Aunque hoy en día ya no se utilizan, son conocidos por su durabilidad y resistencia, lo que los hace ideales para dientes posteriores que soportan una gran cantidad de fuerza al masticar. Su principal desventaja es su color metálico, que los hace menos estéticos, especialmente en dientes visibles. Además, aunque se ha debatido mucho sobre la seguridad del mercurio en estos empastes, la evidencia científica sugiere que son seguros para la mayoría de las personas.
Empastes de resina compuesta
Los empastes de resina compuesta están hechos de una mezcla de materiales plásticos y de vidrio. Son populares por su capacidad de igualar el color del diente natural, lo que los convierte en una excelente opción para dientes frontales o cualquier área visible de la boca. Además de su apariencia estética, se adhieren bien a la estructura del diente, lo que permite una restauración conservadora. Dependiendo de la zona en la que se encuentre la caries, se elige el tipo de empaste de resine con resistencia o estética.
Empastes de ionómero de vidrio
Los empastes de ionómero de vidrio están compuestos por ácidos acrílicos y vidrio, y son conocidos por liberar flúor, lo que puede ayudar a proteger los dientes de futuras caries. Son una excelente opción para caries pequeñas o para empastes en dientes de leche en niños. Además, debido a su liberación de flúor, también se utilizan como empastes provisionales en áreas donde las caries se desarrollan cerca de las encías o en la raíz de los dientes. Sin embargo, estos empastes son menos resistentes y generalmente no se recomiendan para áreas de alta presión masticatoria ni empastes definitivos.
Empastes de porcelana (incrustaciones u onlays)
Los empastes de porcelana, también conocidos como incrustaciones u onlays, están hechos de cerámica y son altamente estéticos. Pueden igualar el color del diente natural y ofrecen una mayor resistencia a las manchas y una gran durabilidad. Se fabrican a medida en un laboratorio dental y luego se cementan en el diente afectado. Estos empastes son una opción excelente para restaurar dientes con caries extensas o con daño estructural significativo.
Empastes de oro
Aunque tampoco se comercializan hoy en día, los empastes de oro son muy duraderos y resistentes. Están hechos de aleaciones de oro y otros metales y se consideran biocompatibles, lo que significa que es poco probable que causen reacciones adversas. A pesar de sus beneficios, los empastes de oro son caros y requieren más de una visita al dentista para su colocación, ya que se fabrican a medida en un laboratorio dental. Además, su color dorado los hace menos atractivos estéticamente, por lo que son más comunes en dientes posteriores.

Tipos de empaste en cuanto a la técnica aplicada
En odontología, los empastes también se clasifican según la técnica aplicada.
Empastes simples
Un empaste simple es aquel que afecta a una sola cara del diente, generalmente la cara oclusal o vestibular. Es el tipo más común de restauración cuando el daño por caries o fractura es limitado. Los empastes simples se utilizan principalmente en casos donde la caries es pequeña y no afecta a múltiples superficies del diente.
Empastes compuestos
Este tipo de empastes son aquellos en los que se ven afectadas varias caras del diente (superior y laterales). En estos casos, se utilizan otro tipo de materiales para poder conformar bien y recuperar la anatomía original del diente.
Empastes estéticos
Este término se refiere a cualquier empaste cuyo objetivo principal es restaurar la apariencia natural del diente, tanto en forma como en color. Los empastes estéticos suelen estar hechos de resina compuesta o porcelana, ya que estos materiales pueden combinarse con el color del diente. Se utilizan en zonas visibles de la boca, como los dientes frontales, donde la apariencia es prioritaria.
Restauraciones dentales
Este tipo de empastes se emplea en casos en los que la pieza dental ha sido muy deteriorada por la caries y se requiere una restauración casi completa del diente. Dependiendo de la extensión del daño, puede ser una restauración directa (hecha en una sola visita) o una restauración indirecta (hecha en el laboratorio, como una incrustación de porcelana o resina).
Empastes vestibulares
Los empastes vestibulares son aquellos que se colocan en la cara visible del diente, es decir, la parte que mira hacia los labios o mejillas (llamada cara vestibular). Este tipo de empastes es común en pacientes con bruxismo, mala oclusión o con mala técnica de cepillado y se utiliza principalmente por razones de sensibilidad dental.

Factores a considerar para elegir el tipo de empaste
Elegir el tipo de empaste dental adecuado es una decisión importante, a criterio del dentista, que depende de varios factores, ya que cada material ofrece diferentes beneficios y puede ser más adecuado para ciertas situaciones que para otras. A continuación, se describen los principales aspectos a considerar:
Localización del empaste
La ubicación del diente que necesita el empaste es uno de los factores más determinantes. Los dientes delanteros, que son más visibles al sonreír o hablar, suelen requerir empastes estéticos, como los de resina compuesta o porcelana, que pueden igualar el color natural del diente. Por otro lado, los molares, que soportan la mayor presión durante la masticación, pueden beneficiarse de empastes mayor resistencia.
Durabilidad y resistencia
Dependerá de los hábitos parafuncionales, alimentarios, higiénicos, de enfermedades asociadas, medicaciones y de las revisiones de mantenimiento que se realicen.
Cuidados posteriores a la colocación de un empaste
Después de la colocación de un empaste dental, es esencial mantener una buena higiene oral para garantizar su durabilidad. Cepillarse los dientes al menos tres veces al día, usar hilo dental y, si es necesario, enjuagarse con un colutorio antibacteriano, ayuda a prevenir nuevas caries y a mantener las encías saludables.
Es importante también tener cuidado con los alimentos y bebidas que se consumen. Evitar aquellos que puedan manchar o dañar el empaste, como el café, el té, y los alimentos ácidos, así como evitar masticar alimentos duros como caramelos o hielo, puede prolongar la vida del empaste.
Si sufres de bruxismo, considera el uso de una férula nocturna para proteger tanto los empastes como los dientes naturales, ya que la presión excesiva puede desgastarlos o fracturarlos.
Las revisiones regulares con el dentista son fundamentales para monitorear el estado del empaste y detectar cualquier problema a tiempo. Además, estar atento a síntomas como sensibilidad, dolor o cambios en la mordida es crucial, ya que pueden indicar que algo no está bien con el empaste y requiere atención inmediata.




