¿Qué es la atrición dental? Aunque no siempre se hable de ella, la atrición es una de las formas más comunes de desgaste dental, y puede pasar desapercibida hasta que empieza a afectar a la apariencia o la sensibilidad de los dientes. Muchas personas desconocen que ciertos hábitos o condiciones pueden estar contribuyendo, poco a poco, a este tipo de deterioro.
En la Clínica Martínez Rioboo, dentistas ubicados en el centro de A Coruña, observamos con frecuencia los efectos de la atrición en pacientes de diferentes edades. Identificar sus señales a tiempo y conocer las posibles causas es clave para mantener una buena salud bucal y evitar complicaciones mayores en el futuro.
Definición de la atrición dental
La atrición dental es un tipo de desgaste mecánico que afecta a los dientes, causado por el contacto directo y repetido entre superficies dentarias. En otras palabras, se produce cuando los dientes chocan o se rozan entre sí de forma continuada, lo que con el tiempo provoca la pérdida progresiva del esmalte y, en casos más avanzados, de la dentina.
Este tipo de desgaste es fisiológico, es decir, forma parte del envejecimiento natural de los dientes, pero puede volverse patológico si ocurre de forma excesiva o acelerada. Suele estar relacionado con hábitos como el bruxismo (rechinar o apretar los dientes, sobre todo durante el sueño) o con alteraciones en la oclusión (la forma en que encajan los dientes superiores e inferiores).
A diferencia de otros tipos de desgaste dental, como la abrasión (por cepillado agresivo) o la erosión (por ácidos), la atrición se produce exclusivamente por fricción entre dientes, sin intervención de agentes externos. El resultado puede ser una disminución de la altura dental, superficies planas o lisas en las cúspides de los dientes, y una mayor sensibilidad dental.
Posibles causas de la atrición dental
Las causas de la atrición dental están principalmente relacionadas con factores mecánicos que provocan un contacto excesivo o repetitivo entre los dientes, más allá del desgaste natural por el paso del tiempo. A continuación, te detallo las más frecuentes:
Bruxismo
El bruxismo es una de las causas más frecuentes de atrición dental. Consiste en el hábito involuntario de rechinar o apretar los dientes, generalmente durante la noche, aunque también puede ocurrir durante el día. Este movimiento continuo, que muchas veces pasa desapercibido para el paciente, genera una fricción intensa entre las superficies dentarias, especialmente en los molares y premolares. Con el tiempo, esta fricción constante desgasta el esmalte, reduce la altura de los dientes e incluso puede provocar dolor mandibular o cefaleas. El bruxismo está muy relacionado con el estrés, la ansiedad y también con alteraciones en la oclusión.
Maloclusión dental
La maloclusión, es decir, un mal alineamiento de los dientes o una mordida incorrecta, puede contribuir de forma significativa al desgaste dental por atrición. Cuando los dientes no encajan de manera adecuada al cerrar la boca, se generan puntos de contacto anormales donde la fricción es más intensa. Esta presión desproporcionada favorece el desgaste prematuro de determinadas piezas dentales, sobre todo si se combina con hábitos como el bruxismo. Además, una oclusión desequilibrada puede alterar el patrón normal de masticación y afectar al conjunto del sistema masticatorio.
Envejecimiento natural
A lo largo de los años, es normal que los dientes sufran un desgaste progresivo como parte del proceso natural de envejecimiento. Este desgaste fisiológico se produce por el uso diario de los dientes al hablar, masticar y realizar otras funciones orales. En personas de edad avanzada, la atrición dental suele ser más visible, aunque no siempre supone un problema clínico. Sin embargo, si el desgaste es excesivo o afecta la función masticatoria, puede ser necesario intervenir para restaurar la estructura dental perdida.
Hábitos parafuncionales
Existen ciertos comportamientos repetitivos que, aunque no forman parte de las funciones normales de la boca, pueden provocar un desgaste significativo de los dientes. Estos hábitos incluyen morderse las uñas, apretar la mandíbula de forma constante, morder objetos duros como bolígrafos o abrir envases con los dientes. Aunque puedan parecer inofensivos, con el tiempo generan fricción innecesaria entre los dientes y aceleran la pérdida del esmalte dental.
Pérdida de piezas dentales o prótesis mal ajustadas
Cuando faltan dientes y no se reponen de forma adecuada, o cuando se utilizan prótesis dentales mal ajustadas, la carga masticatoria no se reparte de forma equilibrada. Como consecuencia, los dientes restantes soportan una mayor presión, lo que favorece su desgaste por atrición. Este fenómeno también puede ocurrir si existen coronas, puentes o implantes que no encajan bien y alteran el patrón de mordida.
Morfología dental y hábitos posturales
Algunas personas presentan dientes con una forma anatómica o posición que favorece el contacto anómalo entre piezas dentales. Por ejemplo, los dientes con cúspides prominentes o aquellos que están rotados o desalineados pueden crear puntos de fricción que, a largo plazo, generan atrición. También influyen ciertas posturas mandibulares inconscientes, como mantener los dientes cerrados sin necesidad o apretar la mandíbula durante momentos de concentración.
¿Cuáles son sus síntomas?
Los síntomas de la atrición dental pueden variar según el grado de desgaste, pero suelen manifestarse de forma progresiva. Uno de los signos más comunes es la sensibilidad dental, especialmente al consumir alimentos o bebidas frías, calientes o muy dulces, ya que el desgaste del esmalte deja expuesta la dentina, una capa más sensible del diente. También es frecuente notar que los dientes se ven más cortos o planos, con las cúspides (los picos naturales de las piezas posteriores) visiblemente desgastadas. En casos más avanzados, pueden aparecer microfracturas, bordes irregulares o grietas en los dientes, así como un cambio en la forma o alineación de la mordida, lo que puede generar molestias al masticar. Algunos pacientes también experimentan dolor mandibular o muscular, especialmente si la atrición está relacionada con el bruxismo. A nivel estético, la sonrisa puede verse afectada, ya que los dientes desgastados pierden volumen, luminosidad y su color se va a una tonalidad más oscura.
Diagnósticos y tratamientos disponibles
El diagnóstico de la atrición dental lo realiza el odontólogo mediante una revisión clínica detallada. Durante la exploración, el profesional evalúa el estado del esmalte, la forma y altura de los dientes, así como posibles signos de desgaste excesivo, como superficies planas o bordes fracturados. También puede utilizar fotografías intraorales, modelos de estudio o radiografías para observar con más precisión el grado de afectación. Es fundamental identificar si el desgaste está relacionado con bruxismo, maloclusión o hábitos parafuncionales, ya que esto permitirá orientar el tratamiento de forma adecuada. En algunos casos, se pueden realizar pruebas complementarias para evaluar la actividad del bruxismo, especialmente si el paciente no es consciente de apretar o rechinar los dientes.
En cuanto al tratamiento, este dependerá de la causa y del nivel de desgaste dental. Si la atrición está relacionada con el bruxismo, es habitual recomendar el uso de una férula de descarga, un dispositivo personalizado que se coloca durante la noche para evitar el contacto directo entre los dientes y protegerlos del desgaste. Cuando existe una maloclusión, puede ser necesario realizar un tratamiento de ortodoncia para corregir la mordida y distribuir mejor las fuerzas masticatorias. En los casos en que los dientes han perdido parte de su estructura, se recurre a tratamientos restauradores como empastes estéticos, carillas o coronas, que permiten recuperar la forma, función y estética de las piezas dentales. Además, si se identifican hábitos perjudiciales como morder objetos duros o apretar los dientes durante el día, el dentista puede recomendar técnicas de reeducación funcional o derivar al paciente a un fisioterapeuta o psicólogo, en caso de que el estrés sea un factor clave. La prevención y el seguimiento regular son fundamentales para evitar que el problema progrese y garantizar la salud bucodental a largo plazo.

La importancia de las visitas regulares al dentista
Las visitas regulares al dentista son importantes para detectar a tiempo cualquier signo de atrición dental y evitar que el desgaste progrese hasta comprometer la salud y funcionalidad de los dientes. En muchas ocasiones, los pacientes no son conscientes de que están perdiendo estructura dental hasta que los síntomas son evidentes o el daño es avanzado. Un control periódico permite al odontólogo identificar estos cambios de forma precoz, evaluar la causa subyacente y aplicar medidas preventivas o correctivas antes de que se produzcan complicaciones mayores.
Además, el seguimiento profesional ayuda a monitorizar la evolución del desgaste, adaptar tratamientos como férulas de descarga si es necesario, y reforzar hábitos saludables que protejan la estructura dentaria. Cuidar de la salud bucal no solo es una cuestión estética, sino una forma de prevenir problemas funcionales, dolor, sensibilidad e incluso dificultades para masticar o hablar. Por eso, mantener una rutina de revisiones en la consulta dental no solo protege los dientes frente a la atrición, sino que contribuye al bienestar general y a conservar una sonrisa sana y duradera.




