Muchas personas empiezan a notar que sus dientes parecen más largos o que las encías ya no cubren igual la base de los dientes. En ese momento surge una duda muy común: ¿por qué se retraen las encías y cómo evitarlo antes de que el problema avance? La retracción gingival puede desarrollarse de forma lenta y pasar desapercibida durante años, pero con el tiempo puede provocar sensibilidad dental, cambios estéticos o dificultades para mantener una buena higiene bucal.
La salud de las encías depende de múltiples factores: desde los hábitos de higiene diaria hasta la forma en que están posicionados los dientes o la respuesta individual de los tejidos. Por eso es importante prestar atención a los primeros signos y acudir al dentista cuando aparecen cambios en la línea de la encía o molestias al cepillarse.
En este sentido, contar con la valoración de profesionales especializados resulta clave. Martínez Rioboo, clínica dental localizada en el centro de A Coruña, trabaja habitualmente con pacientes que presentan problemas relacionados con la salud periodontal y la retracción de las encías, ayudándoles a detectar las causas y a aplicar medidas adecuadas para proteger los tejidos gingivales a tiempo.
Recesión gingival: ¿qué son las encías retraídas?
La recesión gingival es un problema de salud bucodental bastante frecuente que se produce cuando el borde de la encía se desplaza hacia abajo en los dientes inferiores, o hacia arriba en los superiores, dejando expuesta una mayor parte del diente. En condiciones normales, la encía cubre y protege la zona donde comienza la raíz del diente. Cuando ese tejido se retrae, la raíz queda parcialmente expuesta.
Aunque muchas personas piensan que la retracción de las encías es simplemente un efecto del paso del tiempo, en realidad suele estar relacionada con distintos factores que afectan a los tejidos de soporte del diente. Suele percibirse porque los dientes parecen más largos de lo habitual o porque aparece una línea visible entre el esmalte del diente y la raíz.
La recesión gingival y su frecuencia en la población adulta
Las encías retraídas son una alteración muy frecuente en la población adulta y constituye uno de los hallazgos clínicos más habituales en las exploraciones periodontales. Los estudios epidemiológicos muestran que su prevalencia aumenta claramente con la edad, ya que los tejidos periodontales están expuestos durante más tiempo a factores de riesgo como la placa bacteriana, el cepillado traumático o las enfermedades periodontales.
También puede aparecer en personas jóvenes, aunque es más común a partir de la edad adulta. En revisiones clínicas sobre periodoncia se ha observado que la presencia de recesiones gingivales tiende a incrementarse progresivamente a lo largo de la vida, lo que indica que se trata de una condición acumulativa relacionada con múltiples factores locales y sistémicos.
Además, los estudios epidemiológicos sobre enfermedad periodontal en España indican que los problemas de encías son muy frecuentes en la población adulta. Se estima que entre el 85 % y el 94 % de las personas mayores de 35 años presentan algún tipo de enfermedad periodontal, y en fases más avanzadas pueden aparecer signos clínicos como movilidad dental, migración dentaria o recesión gingival.
Este contexto explica por qué la recesión gingival es considerada un problema relevante desde el punto de vista de la salud pública odontológica. Aunque en muchos casos no produce síntomas en fases iniciales, puede tener consecuencias importantes si progresa.
¿Por qué se retraen las encías? causas de la recesión gingival
La recesión gingival es un fenómeno de origen multifactorial. Esto significa que no suele existir una única causa responsable, sino que diferentes factores pueden intervenir de forma simultánea y favorecer que el tejido gingival se retraiga con el paso del tiempo. Comprender estas causas es fundamental para prevenir el problema y evitar que avance.
Acumulación de placa bacteriana y enfermedad periodontal
Uno de los factores más importantes relacionados con la retracción de las encías es la acumulación de placa bacteriana en los dientes y en el margen gingival. La placa es una película formada por bacterias que se deposita continuamente sobre las superficies dentales. Cuando no se elimina correctamente mediante la higiene diaria, puede provocar inflamación de las encías.
En fases iniciales aparece la gingivitis, caracterizada por enrojecimiento, inflamación y sangrado. Si el proceso inflamatorio se mantiene en el tiempo puede evolucionar hacia periodontitis, una enfermedad que afecta a los tejidos que sostienen el diente. La destrucción progresiva de estos tejidos puede provocar que el margen de la encía se desplace y aparezca recesión gingival.
Cepillado dental demasiado agresivo
Aunque la higiene bucal es esencial para mantener las encías sanas, un cepillado incorrecto también puede ser perjudicial. Utilizar un cepillo con cerdas demasiado duras, aplicar demasiada presión o emplear movimientos horizontales bruscos puede dañar el tejido gingival.
Con el paso del tiempo, este traumatismo repetido puede desgastar la encía y favorecer su retracción, especialmente en la zona de los caninos y premolares. Por este motivo, los profesionales recomiendan utilizar cepillos de cerdas de dureza media y aplicar técnicas de cepillado adecuadas que limpien los dientes sin dañar los tejidos.
Posición o alineación de los dientes
La posición de los dientes dentro del hueso también influye en la estabilidad de la encía. Cuando un diente está muy desplazado hacia el exterior del arco dental o el hueso que lo rodea es muy fino, la encía puede tener menos soporte y resultar más vulnerable a retraerse.
Este fenómeno se observa en ocasiones en dientes apiñados o en determinadas situaciones relacionadas con tratamientos de ortodoncia, especialmente si los dientes se desplazan fuera de los límites del hueso alveolar.
Biotipo gingival fino
El grosor de la encía varía entre las personas. Algunos individuos presentan lo que los especialistas denominan biotipo gingival fino, es decir, encías más delgadas y delicadas. Este tipo de tejido puede ser más susceptible a sufrir retracciones cuando se combina con otros factores como el cepillado traumático o la inflamación gingival.
En cambio, las encías más gruesas suelen ser más resistentes a los traumatismos y a los cambios en el margen gingival.
Factores anatómicos y musculares
Existen también factores anatómicos que pueden favorecer la aparición de recesiones gingivales. Entre ellos se encuentran:
- Inserciones altas del frenillo labial (el pequeño pliegue de tejido que une el labio con la encía).
- Vestíbulos poco profundos.
- Determinadas formas del diente o del hueso que lo rodea.
En estos casos, la tensión que ejercen los tejidos blandos durante el movimiento de los labios o de la boca puede contribuir a que la encía se retraiga progresivamente.
Tabaco y otros factores de riesgo
El consumo de tabaco se asocia a una peor salud periodontal y puede agravar los problemas de encías. Fumar altera la respuesta inflamatoria del organismo y dificulta la cicatrización de los tejidos, lo que favorece el desarrollo de enfermedades periodontales que pueden derivar en recesión gingival.
Además, otros factores como el envejecimiento, ciertas enfermedades sistémicas o la predisposición genética pueden influir en la aparición de este problema.

Cómo reconocer la recesión gingival: síntomas más habituales
La recesión gingival suele desarrollarse de forma progresiva y, en muchos casos, al principio no provoca molestias evidentes. Por este motivo, muchas personas no son conscientes del problema hasta que los cambios en la encía o en los dientes se vuelven más visibles. Reconocer los signos y síntomas tempranos permite acudir al dentista antes de que la retracción avance.
Dientes que parecen más largos
Uno de los signos más característicos es la aparente elongación de los dientes. Cuando la encía se retrae, deja al descubierto una mayor superficie dental, lo que hace que los dientes parezcan más largos de lo habitual. Este cambio suele observarse especialmente en la zona de los incisivos o los premolares.
Sensibilidad dental
La hipersensibilidad dentinaria es uno de los síntomas más frecuentes asociados a la recesión gingival. Al retraerse la encía, queda expuesta la superficie radicular del diente, que es más sensible que el esmalte.
Como consecuencia, algunas personas experimentan molestias o dolor breve al consumir alimentos o bebidas frías, calientes, dulces o muy ácidas. También puede aparecer sensibilidad durante el cepillado.
Cambios en la forma de la encía
Otro signo habitual es la aparición de irregularidades en el contorno de la encía. La línea gingival puede dejar de ser uniforme y presentar zonas más altas o más bajas alrededor de determinados dientes.
En algunos casos se observan pequeñas hendiduras o retracciones localizadas que afectan solo a uno o a varios dientes.
Acumulación de placa en la zona de la raíz
Cuando la raíz queda expuesta, su superficie es más rugosa que la del esmalte, lo que facilita la acumulación de placa bacteriana. Esto puede hacer que la higiene resulte más difícil en esa zona y aumentar el riesgo de inflamación gingival.
Si la placa no se elimina correctamente, puede favorecer el desarrollo de problemas periodontales o la aparición de caries en la raíz del diente.
Sensación de muescas o desgaste en la base del diente
Algunas personas también notan pequeñas muescas o desgastes cerca de la línea de la encía. Estas lesiones pueden aparecer debido a la exposición de la raíz y al roce continuo del cepillado o de otros factores mecánicos.
Este tipo de desgaste, conocido en odontología como lesión cervical, puede acompañar a la recesión gingival y contribuir a la sensibilidad dental.
Importancia de la detección temprana
Aunque en muchos casos la recesión gingival avanza lentamente, no debe considerarse un cambio normal sin importancia. Si no se controla, puede provocar sensibilidad persistente, mayor riesgo de caries radicular o problemas estéticos en la sonrisa.

La importancia de vigilar la salud de las encías
La recesión gingival es un problema relativamente frecuente que puede desarrollarse de forma lenta y pasar desapercibido durante mucho tiempo. Aunque en algunos casos se percibe únicamente como un cambio estético, lo cierto es que la retracción de las encías puede tener consecuencias importantes para la salud bucodental si no se detecta y se trata a tiempo.
Mantener una correcta higiene oral, utilizar una técnica de cepillado adecuada y acudir periódicamente al dentista para realizar revisiones son medidas fundamentales para prevenir este tipo de problemas. Estas visitas permiten detectar de forma temprana cualquier alteración en la línea de la encía y aplicar el tratamiento más adecuado antes de que la recesión avance.
Ante cualquier cambio en el aspecto de las encías, sensibilidad dental persistente o dudas sobre la salud periodontal, lo más recomendable es consultar con profesionales especializados. En Martínez Rioboo, el equipo odontológico realiza evaluaciones completas de la salud de las encías para identificar las causas de la recesión gingival y proponer soluciones adaptadas a cada paciente. Un diagnóstico temprano y un seguimiento adecuado pueden marcar la diferencia para mantener una sonrisa sana a largo plazo.
Preguntas frecuentes
Las encías pueden retraerse por diferentes motivos. Entre las causas más frecuentes se encuentran la acumulación de placa bacteriana y las enfermedades periodontales, el cepillado dental demasiado agresivo, la posición o alineación de los dientes y algunas características anatómicas de la encía. En muchos casos intervienen varios factores al mismo tiempo.
Uno de los signos más habituales es que los dientes parecen más largos de lo normal. También pueden aparecer cambios en la línea de la encía, sensibilidad dental al frío o al calor, o pequeñas zonas donde la raíz del diente queda visible.
Sí. Cuando la encía se retrae, la raíz del diente queda expuesta. Esta zona no está protegida por esmalte, por lo que puede reaccionar con mayor sensibilidad ante alimentos fríos, calientes, dulces o durante el cepillado.
En muchos casos sí. Mantener una buena higiene bucodental, utilizar un cepillo de cerdas suaves, aplicar una técnica de cepillado adecuada y acudir a revisiones periódicas con el dentista son medidas clave para proteger las encías y detectar cualquier problema de forma temprana.
Es recomendable consultar con un profesional si se observa que las encías se están retrayendo, si los dientes parecen más largos, o si aparece sensibilidad dental frecuente. Una evaluación profesional permite identificar las causas del problema y evitar que la recesión gingival avance.




