A medida que envejecemos, mantener una buena salud bucodental se vuelve fundamental para conservar la calidad de vida, la capacidad de alimentarse correctamente y la seguridad al sonreír. Los cuidados dentales en la tercera edad requieren una atención especial, ya que con el paso del tiempo es más frecuente la aparición de problemas como la pérdida de dientes, la sequedad bucal o las enfermedades de las encías y dientes. Todo esto puede dar lugar o agravar problemas intestinales, cardíacos, diabéticos…, o incluso se ha demostrado la relación de determinadas bacterias bucales con el Alzheimer.
En Martínez Rioboo, nuestra clínica dental ubicada en el centro de La Coruña, trabajan cada día para ofrecer a las personas mayores un abordaje integral que combine prevención, tratamientos personalizados y acompañamiento profesional. Gracias a una buena higiene diaria, revisiones periódicas y soluciones adaptadas a cada necesidad, es posible mantener una boca sana y funcional durante todas las etapas de la vida.
La importancia del cuidado bucodental en mayores
El cuidado bucodental en personas mayores es esencial no solo para conservar una buena salud oral, sino también para prevenir complicaciones que pueden afectar al bienestar general. Con la edad, la boca experimenta una serie de cambios naturales:
- Las encías tienden a retraerse.
- La producción de saliva puede disminuir (especialmente por el uso de ciertos medicamentos).
- El esmalte dental se desgasta.
- Aumenta la probabilidad de padecer caries, enfermedades periodontales y pérdida de piezas dentales.
Estos problemas no solo afectan a la función masticatoria, al habla o a la estética, sino que también pueden repercutir en la salud sistémica. Por ejemplo, las infecciones periodontales no tratadas se han relacionado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y descompensación de la diabetes. Además, la pérdida de dientes puede llevar a una nutrición deficiente por dificultades para masticar determinados alimentos.
Un aspecto clave es que muchas de estas afecciones no presentan síntomas evidentes en sus fases iniciales, por lo que los controles periódicos son fundamentales para detectarlas a tiempo. Mantener una higiene oral rigurosa, acudir con regularidad al dentista y adaptar los cuidados a las necesidades específicas de esta etapa son pilares básicos para conservar una buena salud bucal en la tercera edad.
Higiene oral diaria y consejos prácticos
La higiene oral diaria es la base de una buena salud bucodental, especialmente en la tercera edad, cuando las encías y los dientes son más vulnerables a enfermedades y desgastes. Adoptar una rutina de limpieza adecuada ayuda a prevenir caries, infecciones periodontales, mal aliento y otras molestias frecuentes en personas mayores.
Cepillado correcto y uso de herramientas adecuadas
El cepillado debe realizarse al menos tres veces al día, preferiblemente después de las comidas y siempre antes de dormir. Es recomendable utilizar un cepillo de cerdas de dureza media, que sea delicado con las encías y dientes pero eficaz para eliminar la placa. En muchos casos, un cepillo eléctrico puede ser una gran ayuda, especialmente si existen limitaciones de movilidad en manos o muñecas.
Es fundamental emplear una pasta dentífrica con flúor, que refuerce el esmalte dental y proteja contra la caries. Para personas con sensibilidad o problemas de encías, existen fórmulas específicas que ayudan a aliviar estas afecciones.
Limpieza interdental y lengua
El uso de hilo dental,cepillos interproximales, irrigador dental una vez al día permite eliminar los restos de comida y la placa bacteriana que se acumula entre los dientes, zonas donde el cepillo no llega. Además, limpiar la lengua con un raspador lingual o con un cepillo específico para ello ayuda a reducir bacterias responsables del mal aliento y a mantener una flora bacteriana bucal más saludable.
Enjuagues y productos complementarios
Los colutorios con flúor o antisépticos pueden ser útiles como complemento, siempre bajo recomendación del odontólogo. En casos de sequedad bucal (muy común en mayores), se pueden usar enjuagues hidratantes o geles específicos para estimular la producción de saliva.
Hidratación y alimentación
Beber agua con frecuencia no solo mantiene el cuerpo bien hidratado, sino que también ayuda a limpiar la boca de forma natural y a combatir la sequedad bucal. Asimismo, una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, lácteos y proteínas contribuye a mantener dientes y encías fuertes. Por el contrario, conviene limitar el consumo de azúcares, alimentos muy ácidos y bebidas carbonatadas.
Hábitos saludables
Evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol es clave para prevenir enfermedades dentales, enfermedades de las encías y cáncer oral.
Una dieta variada, baja en azúcares nos ayuda a mantener una salud bucodental adecuada.
Problemas dentales comunes en la tercera edad
En la tercera edad, la boca es más propensa a sufrir una serie de problemas dentales debido al desgaste natural, a enfermedades acumuladas con el tiempo y, en muchos casos, a tratamientos o hábitos mantenidos durante décadas.
Enfermedades de las encías
La gingivitis y la periodontitis son dos de las afecciones más comunes en personas mayores. La gingivitis se manifiesta con inflamación, sangrado y enrojecimiento de las encías, mientras que la periodontitis es una fase más avanzada que afecta el hueso que sostiene el diente, pudiendo provocar su movilidad y, eventualmente, su pérdida. Estas enfermedades suelen avanzar de forma silenciosa, por lo que es esencial mantener una buena higiene y realizar visitas periódicas al dentista.
Pérdida de piezas dentales
A menudo relacionada con la enfermedad periodontal o con caries no tratadas, la pérdida de dientes sigue siendo frecuente en la tercera edad. Además del impacto estético, puede provocar dificultades para masticar, problemas digestivos y alteraciones en el habla. La falta de dientes también puede generar pérdida de masa ósea en la mandíbula, lo que complica el uso de prótesis o la colocación de implantes.
Caries radiculares
Con el envejecimiento, las encías tienden a retraerse, dejando expuesta la raíz del diente, una zona más vulnerable porque no está cubierta por esmalte. Esto facilita la aparición de caries radiculares, que pueden ser especialmente agresivas y difíciles de detectar sin una revisión dental. Mantener una buena higiene y aplicar flúor bajo supervisión profesional es clave para prevenirlas.
Desgaste dental y sensibilidad
El uso prolongado de los dientes a lo largo de los años puede provocar desgaste del esmalte, fisuras o pequeñas fracturas. Esto no solo afecta a la estética, sino que también puede provocar hipersensibilidad dental, sobre todo al frío, al calor o a los alimentos dulces. Para aliviarla, se recomiendan pastas dentales específicas y tratamientos con flúor en la clínica dental.
Xerostomía (sequedad bucal)
La boca seca es muy habitual en mayores, ya sea por causas hormonales, enfermedades crónicas o como efecto secundario de ciertos medicamentos (antidepresivos, antihipertensivos, entre otros). La falta de saliva dificulta la masticación, el habla y la deglución, y además incrementa el riesgo de caries y enfermedades de las encías, ya que la saliva ayuda a neutralizar los ácidos y eliminar bacterias. Beber agua frecuentemente, evitar el alcohol y el tabaco y utilizar productos específicos puede ayudar a aliviar este problema.
Cáncer oral
Aunque no es el problema más frecuente, el riesgo de cáncer oral aumenta con la edad, especialmente en personas fumadoras o con un alto consumo de alcohol. Por eso es tan importante que el dentista revise también las mucosas de la boca (lengua, mejillas, paladar, encías) en cada consulta, ya que una detección precoz mejora notablemente el pronóstico.
Problemas con prótesis
Muchos mayores utilizan prótesis dentales (completas o parciales) y, con el paso del tiempo, estas pueden dejar de ajustarse correctamente debido a la reabsorción del hueso o cambios en la forma de la encía o al cambio de peso de la persona. Esto puede provocar rozaduras, llagas, infecciones micóticas o dificultades al hablar y comer. Es fundamental revisar periódicamente su estado y acudir al dentista si la prótesis ya no se adapta bien.

Implantes dentales en personas mayores
Los implantes dentales son una excelente opción para reemplazar dientes perdidos en personas mayores, ya que ofrecen una solución fija, funcional y estética. A diferencia de las dentaduras removibles, los implantes dentales se integran en el hueso maxilar o mandibular, proporcionando una base estable sobre la que se coloca una corona artificial que imita al diente natural.
Uno de los grandes mitos es que la edad avanzada impide colocarlos, pero lo cierto es que la edad, por sí sola, no es una contraindicación. Si el paciente tiene un buen estado general de salud y suficiente hueso en la zona a tratar, los implantes pueden colocarse con excelentes resultados, incluso en personas de más de 70 u 80 años.
Entre sus ventajas destacan la mejora de la masticación, la recuperación de la estética y la prevención de la pérdida ósea que suele producirse cuando faltan dientes. Además, permiten recuperar la confianza al hablar y sonreír, lo que repercute positivamente en la calidad de vida.
Eso sí, como en cualquier tratamiento, es fundamental realizar una valoración individualizada. En la clínica dental Martínez Rioboo, el equipo profesional estudia cada caso con detalle para ofrecer la opción más segura y eficaz en función de las necesidades y condiciones de cada paciente mayor.
La importancia de las revisiones periódicas con el dentista
Las revisiones periódicas con el dentista son una parte esencial del cuidado bucodental en la tercera edad. Aunque no haya dolor ni molestias aparentes, acudir al odontólogo al menos una o dos veces al año permite detectar a tiempo problemas como caries ocultas, enfermedad periodontal, desgaste dental, lesiones en mucosas o adaptaciones incorrectas de prótesis.
En estas visitas, el profesional no solo realiza limpiezas profundas y evalúa el estado de dientes y encías, sino que también puede identificar señales tempranas de afecciones más graves, como el cáncer oral o infecciones que podrían pasar desapercibidas en casa. Además, ajusta los tratamientos y las recomendaciones de higiene a las necesidades específicas de cada paciente.
Las personas mayores, en particular, se benefician enormemente de este seguimiento regular, ya que muchos problemas propios de la edad evolucionan de forma silenciosa. Gracias a las revisiones, se pueden prevenir complicaciones, conservar las piezas dentales durante más tiempo y mantener en buen estado implantes, prótesis y restauraciones.




