El dolor dental en A Coruña es una de las molestias más comunes y, al mismo tiempo, una de las más incapacitantes. Puede aparecer de forma repentina, como una punzada intensa que no permite dormir, o desarrollarse poco a poco hasta convertirse en un dolor mayor. Sea cual sea su origen, lo cierto es que nunca debe ignorarse, ya que suele ser un síntoma de que algo no va bien en nuestra boca.
En Clínica Dental Martínez Rioboo, dentistas en el centro de A Coruña, sabemos lo importante que es actuar con rapidez y precisión ante cualquier dolor bucal. En este artículo explicamos las causas más frecuentes del dolor dental, desde urgencias como infecciones o traumatismos hasta problemas más persistentes como el bruxismo, y te contamos cómo se pueden solucionar con la ayuda profesional adecuada.
Dolor dental en A Coruña. ¿Por qué se produce?
El dolor dental se produce cuando alguna estructura del diente —ya sea el esmalte, la dentina, la pulpa o los tejidos que lo rodean— sufre una agresión o alteración. Esta molestia puede deberse a múltiples factores, pero en la mayoría de los casos es una señal de que existe un problema que requiere atención profesional.
Por ejemplo, a veces el dolor aparece porque una caries ha avanzado demasiado y ha alcanzado el nervio del diente, lo que genera una sensación punzante, especialmente al comer o beber algo caliente. Otra de las causas de dolor dental puede estar relacionada con una infección en la encía o en el hueso que rodea la raíz, lo que provoca un dolor persistente y en ocasiones acompañado de hinchazón. También es común que el dolor surja tras un golpe o una fractura dental, situaciones que exponen partes sensibles del diente y desencadenan molestias incluso al respirar aire frío.
Sea cual sea la causa, el dolor dental no es algo que deba ignorarse. Siempre indica que algo no funciona correctamente en la boca y que conviene acudir cuanto antes a una clínica especializada para evaluar y tratar el origen del problema.
Urgencias dentales: dolor agudo e intenso
Las urgencias dentales son situaciones que requieren atención inmediata por parte de un profesional, ya que provocan un dolor intenso, incomodidad severa o un riesgo para la salud bucodental del paciente. Aunque algunas molestias pueden esperar unos días para ser tratadas, las urgencias no deben posponerse, ya que pueden empeorar rápidamente y derivar en complicaciones más graves.
Caries profunda con afectación del nervio
Una caries que no ha sido tratada a tiempo puede avanzar y alcanzar la pulpa dental, donde se encuentra el nervio. Esto provoca una inflamación llamada pulpitis, que se manifiesta con un dolor agudo, punzante, en forma de latido y muchas veces constante. Además del dolor al masticar o al tomar alimentos calientes o fríos, el paciente puede experimentar molestias que lo despiertan por la noche. Este tipo de dolor no mejora con analgésicos y requiere tratamiento urgente, generalmente mediante una endodoncia (tratamiento de conductos) o, en casos extremos, la extracción del diente afectado.
Infección o absceso dental
Una infección que se origina en el diente o en la encía puede extenderse hasta formar un absceso, es decir, una acumulación de pus que causa dolor, inflamación y, en algunos casos, fiebre o malestar general. La zona afectada suele estar hinchada y puede presentar una sensación palpitante muy incómoda. Si no se trata a tiempo, la infección puede extenderse a otras partes del cuerpo. Por eso, es fundamental acudir cuanto antes a un dentista, donde se evaluará la situación y se aplicará el tratamiento necesario, que puede incluir antibióticos, drenaje y posterior tratamiento del diente.
Golpes o fracturas dentales
Un traumatismo en la boca puede provocar la fractura de un diente o incluso su avulsión (cuando el diente se sale completamente de su lugar). Estos casos requieren atención inmediata, ya que actuar con rapidez puede marcar la diferencia entre salvar o perder el diente. Si el diente se ha salido, es recomendable conservarlo en leche o suero fisiológico y acudir cuanto antes a la clínica dental. También se consideran urgencias los dientes astillados o con fisuras profundas, ya que pueden dejar expuesta la dentina o el nervio, provocando un dolor muy intenso.
Dolores dentales crónicos: Problemas de base y casos persistentes
Los dolores dentales crónicos son aquellos que persisten en el tiempo o que aparecen de forma recurrente, sin estar necesariamente vinculados a una urgencia inmediata. Aunque no siempre provocan un dolor intenso como en el caso de las infecciones o los traumatismos, sí pueden afectar de forma notable a la calidad de vida del paciente. Estos dolores suelen estar relacionados con problemas de fondo que, si no se tratan, pueden empeorar y acabar provocando complicaciones mayores.
A continuación, explicamos algunos ejemplos frecuentes de dolor dental crónico:
Bruxismo
El bruxismo es el hábito inconsciente de apretar o rechinar los dientes, sobre todo durante la noche. Muchas personas no son conscientes de que lo padecen hasta que comienzan a notar dolores musculares en la mandíbula, sensibilidad dental o dolor de cabeza al despertar. Con el tiempo, el desgaste constante del esmalte puede dejar expuestas las capas más sensibles del diente, provocando molestias persistentes. Para evitar que el problema avance, lo más habitual es recurrir al uso de una férula de descarga personalizada que se coloca por las noches y ayuda a proteger los dientes y aliviar la tensión mandibular.
Sensibilidad dental
La sensibilidad dental es un tipo de dolor breve pero agudo que aparece al tomar alimentos o bebidas frías, calientes, ácidas o dulces. Se produce cuando la dentina, que es la capa interna del diente, queda expuesta por el desgaste del esmalte o por retracción de las encías. Aunque muchas veces no se trata de un problema grave, sí puede ser muy molesto en el día a día. Para tratarlo, el dentista puede aplicar productos desensibilizantes en clínica y recomendar geles y pastas dentífricas especiales que ayuden a reducir esa sensibilidad de forma progresiva.
Problemas en la articulación temporomandibular (ATM)
Los trastornos de la articulación temporomandibular, que conecta la mandíbula con el cráneo, pueden causar dolores que a menudo se confunden con dolores dentales. El paciente puede sentir molestias al masticar, chasquidos al abrir o cerrar la boca, e incluso dolor que se irradia hacia el oído o el cuello. Estos problemas suelen estar relacionados con el bruxismo, el estrés o una mala alineación dental. El tratamiento puede incluir desde férulas y ejercicios de fisioterapia hasta correcciones dentales con ortodoncia, según el origen del trastorno.
Soluciones generales y recomendaciones
Cuando se trata de dolor dental, lo más importante es entender que no existen soluciones caseras que curen el problema de raíz. Los analgésicos o enjuagues pueden aliviar temporalmente las molestias, pero si no se trata la causa, el dolor volverá… y probablemente con más intensidad. Por eso, es fundamental combinar algunos cuidados básicos con la atención profesional adecuada.
Alivio temporal en casa
Si el dolor aparece de forma repentina y no puedes acudir de inmediato al dentista, hay algunas medidas que pueden ayudarte a sobrellevar la situación:
- Tomar un analgésico o antiinflamatorio como paracetamol o ibuprofeno, siempre siguiendo las indicaciones de un facultativo.
- Aplicar frío en la zona externa de la cara, si hay inflamación.
- Enjuagar suavemente con agua tibia con sal, que actúa como desinfectante natural.
- Evitar masticar por el lado afectado y no tomar alimentos muy fríos o calientes.
- Dormir con la cabeza elevada para aliviar el flujo sanguíneo en la zona
Eso sí, es importante recordar que estos métodos solo alivian los síntomas de forma momentánea, pero no solucionan el origen del dolor.
¿Cuándo acudir al dentista?
Se debe buscar atención profesional cuanto antes si:
- Ante cualquier síntoma de molestia o dolor.
- Hay inflamación visible en la cara o encías.
- Se presenta fiebre o mal sabor de boca constante (posible señal de infección).
- Has sufrido un golpe o fractura dental.
- Notas molestias al masticar, sensibilidad continua o un dolor que aparece cada cierto tiempo.
En todos estos casos, lo mejor es acudir a una clínica dental, como Martínez Rioboo, donde un equipo especializado podrá evaluar tu caso y aplicar el tratamiento más adecuado.

Prevención: la mejor solución
Muchas de las causas del dolor dental se pueden evitar con una buena prevención. Estas son algunas recomendaciones básicas:
- Cepillarse los dientes al menos dos veces al día ( lo ideal son 3), durante dos minutos, con un cepillo de dureza media y pasta con flúor siendo el cepillado de antes de acostarse el más importante.
- Usar hilo dental o cepillos interdentales o irrigador para eliminar los restos de comida que quedan entre los dientes.
- Acudir a revisiones periódicas con el dentista.
- No ignorar molestias leves o síntomas intermitentes: a menudo son el primer aviso de que algo no va bien.
- Si haces deporte o aprietas los dientes al dormir, proteger tu boca con una férula dental personalizada.
En resumen, ante el dolor dental, lo más inteligente es no esperar a que pase solo. En la Clínica Dental Martínez Rioboo. Estamos preparados para ayudarte tanto si sufres una urgencia como si necesitas tratar un problema crónico. Nuestro objetivo es que vuelvas a sonreír sin dolor y con total tranquilidad.




