Las encías sensibles en mayores de 60 años es un problema más común de lo que parece y puede afectar tanto al bienestar diario como a la salud bucodental a largo plazo. Con el paso de los años, las encías tienden a volverse más frágiles y reaccionan con mayor facilidad ante estímulos como el frío, el calor o el cepillado. Esto no solo causa molestias al comer o al sonreír, sino que también puede ser señal de enfermedades que requieren atención profesional.
En la clínica dental Martínez Rioboo, situada en el centro de A Coruña, contamos con la experiencia y el equipo necesario para cuidar la salud gingival de los pacientes mayores, ofreciendo soluciones adaptadas a las necesidades de cada persona para mantener unas encías fuertes y sanas a cualquier edad.
¿Cómo afecta el envejecimiento a las encías?
Con los años, los tejidos de la boca no permanecen iguales. A partir de los 60 es habitual que las encías experimenten transformaciones naturales que las vuelven más delicadas y vulnerables.
Uno de los cambios más frecuentes es la retracción gingival. La encía tiende a “encogerse” y a separarse ligeramente del diente, dejando al descubierto parte de la raíz. Esta zona, al no estar protegida por esmalte, reacciona con mayor sensibilidad frente al frío, el calor o incluso el tacto del cepillo de dientes. Visualmente, los dientes pueden parecer más largos que antes.
El tejido gingival también pierde grosor y elasticidad. Con menos fibras de colágeno y un menor aporte sanguíneo, la encía envejecida cicatriza más despacio, es más propensa a irritarse con alimentos duros o con un cepillado vigoroso, y responde peor frente a infecciones.
A ello se suma la reducción de la producción de saliva, un problema conocido como xerostomía que es común en mayores de 60 años, especialmente si toman medicación para la hipertensión, la depresión u otras enfermedades crónicas. La saliva es fundamental para mantener las encías hidratadas y libres de bacterias. Cuando escasea, la boca se reseca y las encías se irritan con facilidad.
Por otra parte, el hueso que sostiene los dientes tiende a reabsorberse lentamente con la edad, sobre todo en personas que han padecido o padecen enfermedad periodontal. Este factor hace que las encías se retraigan más o menos en función del grado de la reabsorción ósea que se tenga llegando a la pérdida de piezas dentales en algunos casos.
Otro factor que nos lleva a la falta de soporte en encía y hueso es la no reposición de piezas dentales que se pierden a lo largo de la vida. Esto hace que la encía sea más fina y débil en dichas zonas lo que repercute a la hora de reponer piezas en edades avanzadas o en zonas de mucho tiempo desdentadas.
El equilibrio de las bacterias de la boca también cambia con los años, favoreciendo la proliferación de especies que inflaman las encías. En las mujeres, la menopausia puede contribuir a que las encías estén más secas y sensibles.
Principales causas de la sensibilidad en las encías
La sensibilidad gingival no es solo consecuencia del paso del tiempo. También puede deberse a varios factores que actúan de forma conjunta. En los mayores de 60 años, los siguientes son los más habituales:
Placa bacteriana y sarro acumulados
Con los años, la placa bacteriana tiende a acumularse más fácilmente, sobre todo si la higiene no es constante o resulta difícil por problemas de destreza manual o visión.
- La placa y el sarro (placa endurecida que no se elimina con el cepillado) irritan e inflaman el tejido gingival.
- Esta inflamación es el primer paso hacia la gingivitis y, si no se trata, hacia la periodontitis, una infección más profunda que daña las encías y el hueso de soporte.
- La inflamación hace que las encías se vuelvan más sensibles, sangren con facilidad, se hinchen y sean más vulnerables de padecer daños por tacto y a determinados alimentos.
Retracción gingival
La encía retraída deja al descubierto la raíz del diente, que no tiene esmalte protector.
- Esto provoca sensibilidad frente al frío, calor, comidas dulces o ácidas e incluso durante el cepillado.
- La retracción se asocia a la periodontitis, al cepillado agresivo, bruxismo y al desgaste natural del tejido con la edad.
Infecciones por hongos
Las infecciones fúngicas, especialmente la candidiasis oral, son frecuentes en personas mayores, sobre todo si usan prótesis dentales, tienen la boca seca o están bajo tratamientos con antibióticos o corticoides.
- Este tipo de infección está causada por el hongo Candida albicans, que puede proliferar cuando las defensas naturales de la boca disminuyen.
- Provoca enrojecimiento, ardor, sensibilidad y molestias al comer o cepillarse, afectando tanto la mucosa como el margen de las encías.
- En algunos casos, la candidiasis puede volverse recurrente si no se corrige la causa que la favorece, lo que requiere tratamiento antifúngico y revisión profesional.
Cepillado inadecuado o traumático
Un cepillado demasiado fuerte, el uso de cepillos de cerdas duras o técnicas incorrectas (por ejemplo, movimientos horizontales bruscos) pueden lesionar el margen de la encía.
- Este trauma repetido provoca microlesiones que con el tiempo contribuyen a la recesión gingival y a la irritación crónica.
- También pueden irritar ciertos dentífricos muy abrasivos o con componentes que resecan, como el lauril sulfato de sodio.
Medicamentos y sequedad bucal
Muchos medicamentos habituales en personas mayores (antihipertensivos, ansiolíticos, antidepresivos, diuréticos, etc.) reducen la producción de saliva y causan xerostomía.
- La falta de saliva deja las encías menos lubricadas y más expuestas a la irritación y a las bacterias.
- Algunos de estos fármacos también pueden causar inflamación de las encías (hiperplasia gingival), haciéndolas más sensibles.
Bruxismo y presión dental
El bruxismo, es decir, apretar o rechinar los dientes, no desaparece con la edad e incluso puede empeorar por estrés o problemas de mordida.
- Esta presión constante desgasta los dientes y ejerce tensión sobre las encías, aumentando su sensibilidad.
- Muchas veces el paciente no es consciente porque ocurre mientras duerme.
Enfermedades sistémicas y hábitos perjudiciales
- Diabetes mal controlada: favorece la inflamación crónica y las infecciones de las encías.
- Tabaquismo: reduce el flujo sanguíneo gingival, debilita las defensas locales y retrasa la cicatrización.
- Déficit de vitamina C u otros nutrientes: afecta a la calidad del colágeno y a la resistencia del tejido gingival.
- Problemas inmunitarios, osteoporosis o enfermedades cardiovasculares también influyen en la salud de las encías.
Tratamientos disponibles para las encías sensibles en mayores de 60
Cuando la sensibilidad está relacionada con placa bacteriana, sarro o inflamación gingival, el primer paso es realizar una limpieza profesional. Este procedimiento, elimina los depósitos de placa y sarro acumulados en la superficie dental y debajo de la línea de las encías. En los casos de enfermedad periodontal más avanzada puede ser necesario un raspado y alisado radicular (curetaje), que limpia en profundidad las bolsas periodontales
Para aliviar el malestar derivado de la exposición de la raíz dental por retracción gingival, el odontólogo puede recomendar pasta dental desensibilizante, que bloquea las terminaciones nerviosas responsables de la sensibilidad. El uso constante de este tipo de dentífrico suele mejorar los síntomas en pocas semanas. Además, el profesional puede aplicar barnices de flúor o geles especiales sobre las zonas sensibles, lo que refuerza la raíz expuesta y disminuye la reacción dolorosa al frío o al calor.
Si las encías están inflamadas por bacterias, a menudo se recurre a enjuagues con clorhexidina, un antiséptico que ayuda a reducir la carga bacteriana y a mejorar el estado de los tejidos.
En los pacientes con bruxismo, que es frecuente incluso en edades avanzadas, suele ser útil el uso de una férula de descarga. Un dispositivo a medida que protege dientes y encías de la presión nocturna, evitando el desgaste dental y reduciendo la irritación de los tejidos gingivales.
Finalmente, si el paciente utiliza prótesis dentales, es importante que el dentista las ajuste o rebase si producen presión o rozaduras sobre las encías, ya que estas lesiones perpetúan la irritación y el dolor.

Nunca es tarde para cuidar las encías
Aunque el envejecimiento trae consigo cambios inevitables en la boca, mantener unas encías sanas y cómodas está al alcance de todos con la atención adecuada. Una buena higiene diaria, revisiones dentales regulares y tratamientos personalizados permiten reducir la sensibilidad y conservar la salud gingival durante muchos años. En Martínez Rioboo acompañamos a cada paciente para que pueda seguir sonriendo con confianza y disfrutando de una boca sana en la tercera edad.




