La salud bucodental no solo influye en la estética y funcionalidad de la boca, sino que también puede afectar otros sentidos, como el gusto. Qué es la disgeusia y su relación con la higiene bucal es una cuestión que cobra relevancia cuando se presentan alteraciones en la percepción de los sabores, generando molestias y afectando la calidad de vida. Factores como la acumulación de placa bacteriana, infecciones orales o ciertos tratamientos dentales pueden desempeñar un papel clave en el desarrollo de esta condición.
En Clínica Dental Martínez Rioboo, dentistas en el centro de A Coruña, destacamos la importancia de una higiene oral adecuada para prevenir problemas que puedan alterar el sentido del gusto. Mantener una boca limpia y libre de infecciones no solo protege dientes y encías, sino que también contribuye a preservar una correcta percepción de los sabores, evitando sensaciones desagradables o persistentes que puedan interferir en la alimentación y el bienestar general.
¿Qué es la disgeusia?
La disgeusia es una alteración del sentido del gusto que provoca una percepción anómala o desagradable de los sabores. Las personas que la padecen pueden experimentar un gusto metálico, amargo, rancio o incluso notar un sabor persistente sin haber ingerido ningún alimento. En algunos casos, la disgeusia se manifiesta como una disminución de la capacidad para distinguir los sabores o una distorsión en su percepción.
Esta afección puede tener diversas causas, como infecciones bucales, sequedad en la boca, efectos secundarios de ciertos medicamentos, enfermedades sistémicas, lesiones cerebrales o tratamientos como la quimioterapia. También puede estar relacionada con deficiencias nutricionales, cambios hormonales o lesiones en los nervios encargados del gusto. Su impacto en la vida diaria varía según su intensidad, pero en muchos casos puede afectar el apetito y el disfrute de la comida. Dependiendo de su origen, la disgeusia puede ser temporal o prolongada, por lo que su diagnóstico y tratamiento requieren un enfoque personalizado.
Posibles causas de la disgeusia
La disgeusia puede tener múltiples causas, que van desde factores locales en la cavidad oral hasta enfermedades sistémicas y efectos secundarios de ciertos tratamientos médicos. Entre las principales causas de esta alteración del gusto se encuentran:
Problemas en la salud bucal
La higiene oral deficiente es una de las razones más comunes detrás de la disgeusia. La acumulación de placa bacteriana, la presencia de caries, infecciones en las encías (gingivitis o periodontitis) o aftas bucales pueden alterar la percepción de los sabores. Además, la xerostomía (sequedad bucal), causada por una producción insuficiente de saliva, puede dificultar la disolución de los compuestos químicos responsables del sabor, afectando su detección.
Efectos secundarios de medicamentos
Algunos fármacos pueden modificar el sentido del gusto o generar un sabor metálico persistente. Entre ellos se incluyen:
- Antibióticos, como la claritromicina o la metronidazol.
- Antihipertensivos, como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA).
- Antidepresivos y ansiolíticos, que pueden afectar la producción de saliva y la percepción gustativa.
- Fármacos para la osteoporosis, como los bifosfonatos.
Tratamientos médicos
Las terapias agresivas, como la quimioterapia y la radioterapia en la cabeza y el cuello, pueden dañar las papilas gustativas y alterar la percepción del sabor. En algunos casos, la disgeusia puede persistir incluso después de finalizar el tratamiento.
Enfermedades sistémicas
Algunas patologías pueden interferir en la función normal del sentido del gusto:
- Diabetes mellitus, debido a alteraciones en los nervios que transmiten las señales gustativas.
- Enfermedades neurológicas, como el Parkinson o el Alzheimer, que pueden afectar la percepción sensorial.
- Infecciones virales, como la COVID-19, que han sido identificadas como causantes de alteraciones temporales o persistentes del gusto.
- Trastornos renales y hepáticos, que pueden provocar la acumulación de toxinas en el cuerpo, alterando la percepción de los sabores.

Deficiencias nutricionales
La falta de ciertos micronutrientes puede estar relacionada con la disgeusia. En particular, la deficiencia de zinc, vitamina B12 o hierro puede afectar el funcionamiento normal de las papilas gustativas y los nervios encargados del gusto.
Cambios hormonales
Durante el embarazo, muchas mujeres experimentan una alteración temporal del sentido del gusto debido a los cambios hormonales. Es común que perciban sabores metálicos o que su paladar se vuelva más sensible a ciertos alimentos.
Tabaquismo y consumo de sustancias
El tabaco y otras sustancias irritantes pueden afectar el sentido del gusto al dañar las papilas gustativas y reducir la sensibilidad a los sabores. El consumo excesivo de alcohol también puede contribuir a esta alteración.
Cirugías y lesiones en los nervios gustativos
Las intervenciones quirúrgicas en la cavidad oral o en la zona del oído pueden dañar los nervios implicados en la percepción gustativa. De manera similar, traumatismos craneales o infecciones que afecten los nervios facial, glosofaríngeo o vago pueden generar disgeusia.
Impacto de la disgeusia sobre la salud
La disgeusia no solo afecta la percepción del gusto, sino que también puede tener un impacto significativo en la salud general y la calidad de vida de quienes la padecen. Aunque en algunos casos es una alteración temporal, en otros puede convertirse en un problema persistente con consecuencias tanto físicas como emocionales.
Alteraciones en la alimentación y el estado nutricional
El sentido del gusto es clave en la selección y disfrute de los alimentos. Cuando este se ve afectado, las personas pueden experimentar:
- Pérdida del apetito: Al no percibir correctamente los sabores, algunos pacientes tienden a comer menos, lo que puede llevar a una reducción en la ingesta calórica.
- Dieta desbalanceada: Si ciertos alimentos tienen un sabor desagradable o alterado, es posible que se eviten, lo que puede generar deficiencias nutricionales, especialmente de proteínas, vitaminas y minerales esenciales como el zinc y la vitamina B12.
- Deshidratación: En los casos en que la disgeusia se acompaña de sequedad bucal, los pacientes pueden reducir su consumo de líquidos, aumentando el riesgo de deshidratación.
Impacto en la salud mental y emocional
La alteración del gusto puede generar frustración y afectar el bienestar psicológico. Algunas personas pueden experimentar:
- Ansiedad y estrés: La incapacidad para disfrutar de los alimentos o el miedo a que la alteración sea permanente puede causar preocupación constante.
- Depresión: La pérdida del placer al comer, combinada con la reducción del apetito, puede influir negativamente en el estado de ánimo y aumentar el riesgo de depresión, especialmente en personas mayores o con enfermedades crónicas.
- Aislamiento social: Comer es una actividad social importante, y la disgeusia puede hacer que algunas personas eviten reuniones o eventos en los que la comida sea un elemento central.
- Intoxicación alimentaria: El sentido del gusto nos ayuda a percibir el estado de los alimentos y sin esta herramienta se corre el riesgo de ingerir alimentos en mal estado lo que podría dar lugar a intoxicaciones alimentaria
Riesgo de enfermedades bucales
Cuando la disgeusia está relacionada con una mala higiene oral, puede ser un indicador de otros problemas bucodentales, como infecciones, caries o enfermedad periodontal. Además, en algunos casos, la alteración del gusto puede hacer que las personas descuiden su rutina de higiene bucal, lo que agrava estos problemas.
Posible indicio de problemas de salud subyacentes
La disgeusia puede ser un síntoma de afecciones sistémicas, como la diabetes, enfermedades neurológicas o deficiencias nutricionales. En estos casos, no solo afecta el gusto, sino que puede ser una señal de alerta de que el organismo está sufriendo algún otro desequilibrio que requiere atención médica.
Efectos en la recuperación de enfermedades
En pacientes en tratamiento por cáncer, infecciones virales o enfermedades crónicas, la disgeusia puede dificultar la recuperación si interfiere con la alimentación y la correcta nutrición. En estos casos, es fundamental encontrar estrategias para mejorar la experiencia alimentaria y evitar el deterioro del estado de salud.

Prevención de la disgeusia
La prevención de la disgeusia pasa por mantener una buena salud bucal y adoptar hábitos que protejan el sentido del gusto. Una higiene oral adecuada, con un cepillado correcto, uso de hilo dental y visitas periódicas al dentista, ayuda a prevenir infecciones y enfermedades que pueden afectar la percepción de los sabores. Además, evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol también contribuye a reducir el riesgo de alteraciones gustativas.
En algunos casos, la disgeusia está relacionada con deficiencias nutricionales, por lo que es importante llevar una alimentación equilibrada y, si es necesario, recurrir a suplementos de zinc, vitamina B12 o hierro, siempre bajo recomendación médica. Si la alteración del gusto persiste, consultar con un especialista permitirá identificar su causa y establecer el tratamiento más adecuado para recuperar el bienestar y disfrutar plenamente de los sabores.




