¿Qué es la endodoncia multirradicular? Es probable que hayas escuchado este término si has experimentado algún problema en dientes con múltiples raíces, como los molares. Este procedimiento especializado en odontología juega un papel crucial en la conservación de piezas dentales afectadas por infecciones o daños que afectan al nervio de la pieza, evitando su extracción y asegurando una boca sana y funcional.
En la clínica dental Martínez Rioboo, localizada en el centro de A Coruña, los dentistas cuentan con una amplia experiencia en tratamientos avanzados como la endodoncia multirradicular. Con un equipo de profesionales altamente formados y tecnología de última generación, esta clínica es una referencia en la ciudad para quienes buscan soluciones odontológicas eficaces y personalizadas.
¿Qué es una endodoncia multirradicular?
La endodoncia multirradicular es un procedimiento odontológico especializado que se realiza en dientes que tienen más de una raíz, como los molares y algunos premolares. A diferencia de los dientes con una sola raíz, estos presentan múltiples conductos radiculares que contienen tejido nervioso, vasos sanguíneos y células pulpares. Cuando este tejido se inflama o se infecta, ya sea por caries profundas, traumatismos o algún tipo de fracturas, es necesario realizar una endodoncia para limpiar y desinfectar los conductos afectados.
Este tratamiento tiene como objetivo principal salvar el diente natural, eliminando la infección y previniendo complicaciones que podrían requerir una extracción dental. La complejidad de una endodoncia multirradicular radica en la anatomía de los conductos radiculares, que puede ser irregular y de difícil acceso, lo que requiere de la habilidad de un especialista y el uso de tecnología avanzada. Es un procedimiento clave en la odontología moderna para preservar la funcionalidad y la estética de los dientes naturales.
Causas por las que se requiere realizar una endodoncia multirradicular
Existen varias razones por las que un diente multirradicular puede necesitar una endodoncia. La causa más común es una caries profunda que alcanza la pulpa dental, provocando inflamación (pulpitis) o incluso una infección (necrosis pulpar). Cuando el tejido pulpar está afectado, la infección puede extenderse al hueso circundante, comprometiendo la salud del diente y de los tejidos que lo rodean.
Otras causas frecuentes incluyen traumatismos dentales, como fracturas o fisuras que exponen la pulpa, y enfermedades periodontales avanzadas, donde la acumulación de bacterias en las encías puede extenderse a las raíces del diente. También puede ser necesario realizar este procedimiento en dientes con restauraciones extensas o mal ajustadas que hayan causado irritación crónica en la pulpa. En todos estos casos, la endodoncia multirradicular se convierte en una solución imprescindible para eliminar el daño interno y preservar el diente natural, evitando complicaciones más graves como abscesos o la pérdida del diente.
¿Cuáles son los síntomas del daño pulpar?
Los dientes que requieren una endodoncia multirradicular suelen manifestar una serie de síntomas que alertan sobre la presencia de un daño o infección en la pulpa dental. Uno de los signos más comunes es el dolor persistente, que puede variar desde una molestia leve hasta un dolor agudo e incapacitante, especialmente al masticar o ejercer presión sobre el diente afectado.
Otro síntoma frecuente es la hipersensibilidad al frío o al calor, que se presenta como un dolor prolongado incluso después de haber retirado el estímulo. Además, se pueden observar encías inflamadas o enrojecidas cerca del diente afectado, fístulas o abscesos (pequeños bultos en la encía que liberan pus), y un cambio en el color del diente, que puede volverse más oscuro debido a la necrosis pulpar. En casos avanzados, el daño puede llegar a provocar inflamación en el rostro o en los ganglios cercanos.
Es importante recordar que no siempre hay síntomas claros en las etapas iniciales de un daño pulpar, por lo que los chequeos dentales regulares son clave para detectar y tratar estas afecciones a tiempo. Si experimentas alguno de estos síntomas, es fundamental acudir a un especialista, ya que ignorarlos puede derivar en complicaciones más graves, como la formación de quistes o infecciones que afecten el hueso circundante.
Procedimiento de la endodoncia multirradicular
La endodoncia multirradicular es un procedimiento que se realiza en varias etapas para tratar y salvar dientes con múltiples raíces afectadas por infección o daño en la pulpa. Este tratamiento comienza con la aplicación de anestesia local para garantizar que el paciente no experimente dolor durante el proceso. Una vez anestesiado, el odontólogo realiza una apertura en la parte superior del diente para acceder a los conductos radiculares.
En la segunda etapa, se lleva a cabo una limpieza exhaustiva de los conductos radiculares mediante el uso de instrumentos especializados y soluciones desinfectantes. Esto incluye la eliminación del tejido pulpar infectado o inflamado y cualquier resto de bacterias. La anatomía compleja de los dientes multirradiculares, con sus múltiples conductos, hace que esta fase sea especialmente delicada y requiera precisión.
Una vez que los conductos están completamente limpios y desinfectados, se procede a rellenarlos con un material biocompatible, como la guttapercha, que sella el espacio para prevenir futuras infecciones. Finalmente se procede a la restauración de la parte coronal del diente con un empaste, corona o incrustación dental, según sea necesario, para devolver al diente su forma y funcionalidad original.
Este procedimiento suele realizarse en una o dos sesiones, dependiendo de la complejidad del caso, y se considera altamente efectivo para conservar dientes que, de otra manera, podrían haberse perdido. La clave del éxito radica en la precisión del tratamiento y en los cuidados posteriores del paciente.
Cuidados posteriores a una endodoncia multirradicular
Después de someterse a una endodoncia multirradicular, los pacientesd eberán seguir ciertos cuidados para garantizar una recuperación adecuada y evitar posibles complicaciones. Aunque este procedimiento elimina la infección y preserva el diente, la zona tratada puede estar sensible durante los primeros días. Aquí tienes algunas recomendaciones clave:
- Control del dolor y la inflamación. Es normal experimentar cierta sensibilidad o molestia tras el tratamiento. Los dentistas suelen prescribir analgésicos o antiinflamatorios para aliviar las molestias. Si la sensibilidad persiste más de unos días o empeora, es importante comunicárselo al odontólogo. En determinados casos cuando hay infección es importante la toma de antibióticos según pautas del dentista.
- Evitar el uso excesivo del diente tratado. Durante los primeros días, debes evitar masticar alimentos duros o pegajosos con el diente afectado. Esto ayuda a prevenir fracturas, especialmente si aún no se ha colocado una restauración definitiva como una corona.
- Mantener una higiene bucal rigurosa. Cepillarse los dientes después de cada comida y utilizar hilo dental es esencial para mantener la zona tratada limpia y evitar infecciones adicionales. El uso de enjuagues bucales antisépticos puede ser recomendado por el dentista.
- Seguir las indicaciones del dentista. Si se colocó un empaste temporal, será necesario programar una cita para reemplazarlo por una restauración permanente. En algunos casos, esto incluye colocar una corona dental para proteger el diente y devolverle su funcionalidad completa.
- Evitar hábitos perjudiciales. Deberemos evitar morder objetos duros, como lápices o hielo, y abordar hábitos como el bruxismo (rechinamiento de dientes) para proteger el diente tratado.
- Realizar revisiones periódicas. Es importante acudir a las citas de seguimiento con el dentista para asegurarse de que el tratamiento ha sido exitoso y que no hay complicaciones como infecciones recurrentes o fracturas.
Con estos cuidados, el diente tratado puede mantenerse en óptimas condiciones durante muchos años, asegurando su funcionalidad y contribuyendo a la salud general de la boca.

Éxito y pronóstico del tratamiento
La endodoncia multirradicular es un procedimiento altamente efectivo que, cuando se realiza correctamente y se acompaña de los cuidados posteriores adecuados, puede preservar un diente durante toda la vida. Su éxito radica en la eliminación completa de la infección, el sellado hermético de los conductos radiculares y la restauración del diente con materiales duraderos.
Gracias a este tratamiento, conseguiremos evitar la extracción dental y las complicaciones asociadas, como el desplazamiento de dientes adyacentes o la pérdida de hueso maxilar. Además, con revisiones periódicas y buena higiene bucal, los dientes tratados pueden mantener su funcionalidad y estética, garantizando una mejor calidad de vida del paciente. La endodoncia multirradicular no solo salva dientes, sino que también ayuda a preservar la salud general de la boca a largo plazo.




