¿Alguna vez has sentido un dolor repentino, punzante y eléctrico en la cara al masticar o cepillarte los dientes? Es más común de lo que parece, y en muchos casos tiene un origen neurológico. Por eso es importante conocer qué es la neuralgia del trigémino, una afección que puede confundirse fácilmente con un dolor dental, pero que en realidad afecta directamente a uno de los principales nervios de la cara.
En la clínica Martínez Rioboo, dentistas en el centro de A Coruña, estamos acostumbrados a escuchar historias de pacientes que han vivido con este dolor durante meses sin encontrar una solución. Nuestra labor no es solo tratar dientes, sino también acompañar al paciente en la identificación de cualquier dolor facial que pueda tener un origen distinto al que parece.
Neuralgia del trigémino: el dolor que se confunde con un problema dental
La neuralgia del trigémino es un trastorno neurológico que afecta al nervio trigémino, uno de los nervios más importantes de la cabeza. Este, se encarga de transmitir las sensaciones de tacto, presión y dolor desde la cara, la mandíbula, los dientes, las encías y hasta parte del ojo.
Cuando se produce una alteración en su funcionamiento, incluso por algo tan leve como una compresión, una irritación o una alteración vascular, el resultado puede ser un dolor extremadamente intenso, descrito por muchos pacientes como una especie de “descarga eléctrica” o un pinchazo profundo en la cara. Suele presentarse en un solo lado del rostro, en episodios breves pero muy intensos, que se repiten varias veces al día.
Lo más curioso (y también lo más problemático) es que este dolor puede ser desencadenado por actividades tan cotidianas como hablar, sonreír, lavarse la cara, afeitarse o cepillarse los dientes. Por eso, no es raro que se confunda con un problema dental, como una muela dañada o una infección. De hecho, muchas personas se someten a extracciones dentales innecesarias antes de recibir el diagnóstico correcto.
Causas principales de la neuralgia del trigémino
Esta afección suele tener un origen neurológico, aunque puede haber factores odontológicos que contribuyen o desencadenan el problema. Las causas más frecuentes incluyen:
Compresión del nervio trigémino
La causa más común es la compresión del nervio por un vaso sanguíneo que lo roza o lo presiona cerca de su origen en el tronco cerebral. Ese contacto continuo puede irritar el nervio y causar descargas de dolor muy intensas. Este tipo de compresión puede ser espontánea o desarrollarse con la edad.
Problemas odontológicos previos
Aunque los problemas dentales no causan directamente la neuralgia, hay casos en los que una infección profunda (como un absceso dental), una extracción traumática o una cirugía mandibular pueden irritar ramas del nervio trigémino y desencadenar síntomas similares.
También se ha documentado que tratamientos dentales mal ejecutados pueden actuar como detonantes si ya existía una susceptibilidad neurológica.
Traumatismos faciales
Golpes o lesiones en la zona facial, incluso antiguos, pueden dañar parcialmente el nervio o generar una sensibilización anormal. Esto puede hacer que estímulos normales (como el roce del cepillo de dientes) activen una respuesta dolorosa exagerada.
Alteraciones estructurales o tumores (menos frecuente)
En casos más raros, un tumor o una malformación ósea puede presionar el nervio. Esto requiere pruebas de imagen para su detección y suele acompañarse de otros síntomas.
Esclerosis múltiple u otras enfermedades neurológicas
Algunas enfermedades desmielinizantes (como la esclerosis múltiple) pueden afectar el recubrimiento protector de los nervios y desencadenar neuralgia. Este tipo de neuralgia suele aparecer en personas más jóvenes y puede afectar ambos lados del rostro.
Tratamientos para el dolor facial por neuralgia del trigémino
El tratamiento de la neuralgia del trigémino depende de cada caso, pero siempre debe comenzar con un diagnóstico correcto. Muchas personas con este problema pasan meses (o incluso años) visitando distintos especialistas sin encontrar la causa de su dolor. Por eso, la coordinación entre dentistas, neurólogos y médicos de atención primaria es fundamental.
Tratamiento médico (farmacológico)
El primer paso es el tratamiento con medicamentos. El más utilizado es la carbamazepina, un anticonvulsivo que ayuda a reducir la actividad anormal del nervio y disminuye la frecuencia e intensidad de los ataques de dolor. Otros fármacos similares, como la oxcarbazepina, gabapentina o pregabalina, también pueden ser útiles.
En algunos casos, se añaden antidepresivos o relajantes musculares, dependiendo de los síntomas asociados. Estos tratamientos no curan la neuralgia, pero en muchos pacientes permiten llevar una vida prácticamente normal.
Rol del dentista en el diagnóstico y apoyo
El dentista tiene un papel muy importante en la detección precoz. Muchos pacientes acuden creyendo que tienen un problema dental, y es en la consulta donde se identifican los síntomas que no encajan con una caries, una infección o una patología bucal concreta.
En estos casos, lo correcto es derivar al neurólogo, pero también asesorar al paciente sobre cómo mantener su salud bucodental sin agravar el dolor.
Tratamientos intervencionistas
Si los fármacos no controlan el dolor o provocan efectos secundarios, existen alternativas más invasivas. Algunas opciones incluyen:
- Inyecciones anestésicas o bloqueos nerviosos temporales.
- Toxina botulínica (botox) en puntos específicos para reducir la actividad del nervio.
- Cirugía mínimamente invasiva para eliminar la compresión del nervio, como la microdescompresión vascular.
- Radiocirugía estereotáctica (como Gamma Knife), que daña de forma controlada la zona del nervio que causa el dolor.
Consejos prácticos para el manejo diario
- Evitar los desencadenantes conocidos: masticar alimentos duros, tocarse la cara, cambios bruscos de temperatura.
- Adaptar la higiene oral: usar cepillos de cerdas suaves, pastas para dientes sensibles y técnicas suaves de cepillado.
- Llevar un diario del dolor: anotar cuándo aparece, cuánto dura y qué lo provoca puede ser útil para ajustar el tratamiento.
- Mantener las visitas dentales regulares, pero informando al odontólogo sobre la neuralgia para que adapte los procedimientos y evite zonas sensibles.

¿Cómo afecta la neuralgia del trigémino a la salud bucodental?
Aunque la neuralgia del trigémino es una alteración del sistema nervioso, sus efectos se sienten claramente en la boca. El dolor facial puede ser tan intenso y localizado que actividades rutinarias como cepillarse los dientes, usar hilo dental o incluso comer alimentos templados se vuelven tareas difíciles o imposibles.
Dificultad para mantener la higiene oral
El miedo al dolor hace que muchas personas con neuralgia del trigémino eviten tocar ciertas zonas de la boca. Esto puede llevar a una higiene incompleta, especialmente si el dolor se activa al pasar el cepillo por una zona concreta o al enjuagarse. Con el tiempo, esta evitación aumenta el riesgo de:
- Acumulación de placa y sarro.
- Inflamación de encías (gingivitis).
- Caries en zonas que no se cepillan adecuadamente.
- Halitosis (mal aliento) por restos de comida no eliminados.
Cambios en la alimentación
Muchos pacientes modifican su dieta para evitar crisis de dolor. Es común que dejen de comer alimentos duros, crujientes, muy fríos o muy calientes. Aunque esto puede reducir los episodios dolorosos, también puede limitar la variedad y calidad de la dieta, afectando la salud oral y general (por ejemplo, menor consumo de frutas y verduras crudas).
Bruxismo y tensión mandibular
El dolor constante o la ansiedad asociada pueden generar tensión muscular, provocando apretamiento involuntario de la mandíbula o rechinar de dientes (bruxismo). Esto puede desgastar las piezas dentales, causar molestias en la articulación temporomandibular y agravar aún más la sensación de incomodidad facial.
Papel del dentista
En clínicas como Martínez Rioboo, los dentistas no solo cuidan los dientes, sino que están atentos a signos de dolor atípico.
A través de una exploración cuidadosa y adaptada, se puede asesorar al paciente para que mantenga una higiene oral eficaz sin activar el dolor. Además, si se sospecha neuralgia, el odontólogo puede colaborar con el neurólogo para ofrecer un abordaje conjunto.




