¿Qué son los abscesos dentales? Esta es una pregunta que muchos pacientes se hacen cuando acuden al dentista con un dolor intenso, inflamación o molestias al masticar. La realidad es que, aunque a menudo se subestiman, los abscesos pueden convertirse en una urgencia si no se tratan a tiempo.
En Martínez Rioboo, clínica dental ubicada en el centro de A Coruña, atendemos con frecuencia casos de infecciones bucales que podrían haberse evitado con una detección temprana. Saber interpretar las señales que nos da la boca y acudir al especialista cuando algo no va bien es clave para evitar complicaciones mayores. Porque cuando se trata de salud dental, el tiempo cuenta.
Abscesos dentales: definición
Los abscesos dentales son infecciones localizadas que se forman en la boca como resultado de un problema dental no tratado. Esta infección suele originarse cuando las bacterias penetran en el diente o en las encías, generalmente a través de una caries profunda, una fisura o una enfermedad periodontal. El cuerpo, al detectar la presencia de estas bacterias, reacciona generando pus como mecanismo de defensa.
Existen principalmente dos tipos: el absceso periapical, que se forma en la raíz de un diente cuando la pulpa (la parte más interna) está infectada, y el absceso periodontal, que se desarrolla en las encías, junto al diente, debido a una infección en los tejidos de soporte. En ambos casos, el dolor suele ser intenso y persistente, y puede ir acompañado de otros síntomas como inflamación, fiebre o mal aliento.
Aunque a veces el absceso puede drenar por sí solo y aliviar temporalmente el dolor, la infección no desaparece sin tratamiento profesional de la causa. Por eso es tan importante acudir al dentista ante los primeros síntomas. Detectarlo y tratarlo a tiempo es la mejor forma de evitar complicaciones más serias.
Principales causas de la aparición de los abscesos dentales
Un absceso dental no aparece de un día para otro sin motivo. Siempre hay una causa detrás, y conocerla es fundamental para prevenir este tipo de infecciones.
La razón más habitual es una caries no tratada. Cuando la caries avanza y llega al interior del diente, las bacterias penetran hasta la pulpa dental (donde están los nervios y vasos sanguíneos), provocando una infección que puede terminar formando un absceso.
Otra causa frecuente son los problemas en las encías, como la periodontitis. Esta enfermedad provoca que las encías se separen del diente, formando pequeñas bolsas donde se acumulan bacterias y restos de comida. Con el tiempo, esa acumulación puede convertirse en una infección más seria.
También pueden surgir abscesos a partir de un golpe o traumatismo en el diente. Incluso si no hay una fractura visible, el impacto puede dañar la pulpa dental, favoreciendo la entrada de bacterias desde el interior.
Además, si se ha realizado un tratamiento dental anterior, como una endodoncia o una obturación (empaste), y no se eliminó por completo una infección previa, esta puede reactivarse y generar un nuevo foco de infección.
Por último, una higiene bucal deficiente favorece todos los escenarios anteriores: más caries, más inflamación de encías y más riesgo de infecciones. Cepillarse los dientes tres veces al día, usar hilo dental y visitar al dentista con regularidad sigue siendo la mejor defensa contra los abscesos.
Síntomas del absceso dental
El cuerpo suele avisarnos cuando algo no va bien, y en el caso de un absceso dental, las señales son bastante evidentes. El problema es que muchas veces se confunden con una simple molestia dental o se subestiman, lo que retrasa el tratamiento.
Estos son los síntomas más comunes de un absceso dental:
- Dolor intenso y constante: suele sentirse como un latido o presión en el diente afectado. Puede aumentar al masticar o al tocar la zona.
- Sensibilidad al frío o al calor: el diente reacciona con dolor al tomar bebidas frías o calientes.
- Inflamación en la encía o en la cara: puede aparecer hinchazón localizada en la zona del diente, que a veces se extiende a la mejilla o mandíbula.
- Enrojecimiento de las encías: la zona alrededor del diente infectado puede verse más roja de lo normal.
- Sabor desagradable en la boca: si el absceso supura, puede liberar pus con un sabor salado o amargo.
- Mal aliento persistente: causado por la presencia de pus e infección.
- Fiebre y malestar general: el cuerpo puede reaccionar con fiebre, cansancio o inflamación de los ganglios del cuello.
- Dificultad para abrir la boca o tragar: si la infección se extiende, puede afectar al movimiento de la mandíbula o causar molestias al tragar.
Si se presenta uno o varios de estos síntomas, especialmente el dolor junto con inflamación o fiebre, lo más recomendable es acudir cuanto antes al dentista. Un absceso no se resuelve solo, y cuanto más se retrase el tratamiento, mayor es el riesgo de complicaciones.
Complicaciones causadas por abscesos dentales
Un absceso dental no es solo una molestia puntual ni algo que se pueda dejar pasar. Aunque en algunos casos el dolor desaparece momentáneamente, la infección sigue activa si no se trata, y puede derivar en problemas mucho más serios. Cuanto más se retrasa la visita al dentista, mayor es el riesgo de que la infección se extienda a otras zonas del cuerpo.
Estas son algunas de las complicaciones más frecuentes:
- Pérdida del diente afectado: si el absceso no se trata a tiempo, la infección puede dañar el hueso que sostiene el diente, lo que puede llevar a su aflojamiento y, finalmente, a la pérdida de la pieza.
- Propagación de la infección: las bacterias del absceso pueden extenderse a los tejidos cercanos, provocando una celulitis (una infección más amplia en la cara o el cuello) o incluso afectar los senos paranasales si el foco está en un diente superior.
- Osteomielitis: si la infección alcanza el hueso maxilar, puede producirse una inflamación ósea que requiere tratamiento antibiótico prolongado e incluso cirugía.
- Formación de fístulas o abscesos secundarios: a veces el cuerpo crea una vía de salida del pus hacia la superficie de la encía o incluso la piel, lo que puede cronificar el problema y dejar cicatrices.
- Infección generalizada (sepsis): aunque es menos frecuente, si las bacterias llegan al torrente sanguíneo, pueden provocar una infección grave en todo el organismo, lo que representa una situación de riesgo vital y requiere atención hospitalaria urgente.

Ante la duda, mejor prevenir
Nadie quiere pasar por el dolor que provoca un absceso dental, y mucho menos enfrentar complicaciones que podrían haberse evitado con una simple visita al dentista. La buena noticia es que, con un diagnóstico adecuado y un tratamiento a tiempo, se puede controlar la infección, aliviar las molestias y salvar la pieza afectada en muchos casos.
En la clínica Martínez Rioboo estamos preparados para ayudarte en cuanto notes los primeros síntomas. Porque cuando se trata de salud bucodental, el tiempo juega a tu favor si actúas con rapidez. Escuchar a tu cuerpo, no ignorar el dolor y acudir al especialista puede evitarte problemas mayores… y devolverte la tranquilidad.




