Implantes dentales: titanio o circonio, y cuándo se puede poner uno

Perder un diente es mucho más que un problema estético, afecta a la forma de masticar, al habla y, con el tiempo, al hueso que lo sostenía. Por eso los implantes dentales se han convertido en uno de los tratamientos más solicitados. Según un estudio de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA), dos de cada diez personas de entre 25 y 79 años ya llevan al menos uno. Sin embargo, cuando llega el momento de plantearse este tratamiento, surgen dudas: ¿de qué material debe ser el implante?, ¿se puede colocar justo después de la extracción?, ¿hay una edad mínima?, ¿influye fumar o padecer alguna enfermedad?
Una de las preguntas más habituales es la elección entre titanio y circonio, los dos materiales con los que se fabrican la mayoría de los implantes. El titanio lleva décadas siendo la referencia en implantología, mientras que el circonio ha ganado presencia como alternativa sin metal y del color del diente. Cada uno tiene sus ventajas y sus limitaciones, y no todos los pacientes ni todas las zonas de la boca necesitan lo mismo.
En la clínica dental Martínez Rioboo, situada en el centro de A Coruña, valoramos cada caso de forma individual antes de recomendar un tratamiento. Estudiamos el estado de la boca, la cantidad y la calidad del hueso y la salud general del paciente para decidir qué tipo de implante es el más adecuado y cuál es el mejor momento para colocarlo.
¿Qué es mejor, un implante de titanio o de circonio?
Tanto el titanio como el circonio son materiales biocompatibles. El organismo los tolera bien y el hueso se une a ellos en un proceso llamado osteointegración. Es el requisito básico de cualquier implante dental. Las diferencias aparecen al comparar su trayectoria, su comportamiento mecánico y su resultado estético.
Implantes de titanio: la opción más estudiada
El titanio es el material de referencia en implantología desde hace más de cincuenta años. Esa larga trayectoria es su principal ventaja. Hay muchos estudios clínicos con seguimiento a largo plazo que avalan su resistencia, tanto al desgaste del tiempo como a las fracturas.
Además, los sistemas de titanio son muy versátiles. Se fabrican en múltiples diámetros, longitudes y diseños, lo que permite adaptarlos a casi cualquier situación clínica, desde la sustitución de un solo diente hasta la rehabilitación de una arcada completa.
Su principal inconveniente es estético. El titanio es de color gris. En pacientes con la encía fina o en dientes muy visibles, ese tono puede llegar a transparentarse en algunos casos.
Implantes de circonio: una alternativa estética y sin metal
El circonio es un material cerámico de color blanco, similar al del diente natural. Se desarrolló precisamente para resolver la limitación estética del titanio. Las revisiones científicas han encontrado mejores puntuaciones en la estética de la encía alrededor de los implantes de circonio. Por eso suele valorarse especialmente en la zona anterior de la boca, la que se ve al sonreír.
Los implantes de circonio también son una opción para pacientes que prefieren un tratamiento libre de metal.
Su principal limitación es que es un material más reciente en implantología. Los estudios a corto y medio plazo muestran buenas tasas de supervivencia, pero hay menos datos con seguimientos largos que en el caso del titanio. Las propias revisiones científicas insisten en que hace falta más investigación a largo plazo.
Implantes de circonio de una pieza o de dos piezas
Dentro del circonio hay dos diseños:
- De una pieza: el implante y el pilar que sostiene la corona forman un solo bloque. Son los que cuentan con más respaldo científico y los que mejor resisten a la fractura en los ensayos. A cambio, su colocación es menos flexible, porque no se puede corregir la orientación del pilar.
- De dos piezas: funcionan de forma parecida a los de titanio y dan más margen al planificar la prótesis. Sin embargo, los datos clínicos sobre ellos todavía son limitados.
¿Y la alergia al titanio?
Es una de las dudas más frecuentes, pero se trata de un caso poco habitual. Un estudio español de la Universidad de Oviedo con 1.500 pacientes estimó su prevalencia en un 0,6%. Si existe sospecha, por ejemplo, una reacción compatible con alergia tras la cirugía, se pueden realizar pruebas específicas. En esos casos, el circonio es una alternativa a considerar.
¿Duran lo mismo los implantes de titanio y los de circonio? Lo que dicen los estudios
Cuando se compara un implante de titanio con uno de circonio, la pregunta de fondo suele ser la misma: ¿cuál va a durar más? Para responderla, los investigadores miden la tasa de supervivencia, es decir, el porcentaje de implantes que siguen en la boca tras un tiempo determinado. También miden la pérdida de hueso alrededor del implante, uno de los indicadores de su buena salud a largo plazo.
A corto plazo: resultados muy parecidos
Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en 2023 en Clinical Oral Investigations comparó directamente ambos materiales. Su conclusión fue que, durante el primer año, no hay diferencias estadísticamente significativas en la supervivencia de los implantes de titanio y de circonio. El mismo trabajo observó una mejor puntuación estética de la encía alrededor de los implantes de circonio. Por eso los autores los consideran una opción especialmente interesante en la zona visible de la sonrisa.
Los propios investigadores advierten, sin embargo, de que sus conclusiones se basan en solo dos ensayos clínicos aleatorizados. Por eso piden más estudios a largo plazo.
¿Y a largo plazo?
Aquí está la principal diferencia entre los dos materiales. El titanio acumula décadas de estudios. El circonio, en cambio, empieza ahora a contar con seguimientos largos.
No obstante, los datos son prometedores, ya que diversos estudios determinan que, pasado un periodo de cinco años, estos implantes mantienen altas tasas de supervivencia y son una alternativa posible al titanio.
Cómo cuidar un implante dental para que dure muchos años
Un implante, sea de titanio o de circonio, no es un tratamiento que termine el día de la cirugía. Su éxito a largo plazo depende en buena parte de lo que ocurre después: de los cuidados en los primeros días, de la higiene diaria y de las revisiones periódicas.
Los primeros días tras la cirugía
El Consejo General de Dentistas recomienda una serie de cuidados tras la colocación de un implante:
- No comer hasta que pase la anestesia, algo que suele ocurrir entre 4 y 6 horas después de la intervención. Durante los primeros días conviene seguir una dieta blanda, con alimentos a temperatura ambiente.
- Si la herida sigue sangrando, colocar una gasa seca sobre la zona y presionar durante unos 20 minutos. Si el sangrado continúa, repetir con una gasa limpia.
- Aplicar frío desde el exterior para reducir la inflamación y tomar los analgésicos o antiinflamatorios que indique el dentista.
- Evitar el tabaco y el alcohol, porque pueden retrasar la cicatrización.
- Mantener una higiene oral estricta, con un cepillo quirúrgico ultrasuave.
- Dormir con la cabeza más elevada que el resto del cuerpo.
- No hacer esfuerzos físicos durante la semana siguiente a la cirugía.
Conviene acudir a la clínica si el sangrado se prolonga o aumenta, si el dolor no remite o si la inflamación persiste.
Factores que aumentan el riesgo de fracaso
Algunas circunstancias del paciente influyen en el resultado del tratamiento, por lo que es importante comentarlas con el dentista antes de la cirugía.
- El tabaco. Es uno de los factores con más evidencia en contra. Está demostrado que que fumar aumenta el riesgo de que el implante fracase en sus primeras etapas, sobre todo en el maxilar superior. Por eso se recomienda dejar de fumar a quienes van a ponerse un implante.
- La radioterapia en cabeza y cuello, que también se asocia a una mayor pérdida de implantes.
- Enfermedades generales como la diabetes o los problemas cardíacos. Por sí mismas no impiden ponerse un implante, siempre que estén bien controladas.
Algunos medicamentos para los huesos, como los bifosfonatos. Hay que informar siempre al dentista si se toman, para que valore el riesgo según el tipo de fármaco, su vía de administración y el tiempo de tratamiento.
La periimplantitis: el principal riesgo a largo plazo
Igual que los dientes naturales pueden sufrir enfermedad de las encías, los tejidos que rodean un implante también pueden inflamarse. Si la inflamación afecta solo a la encía, se llama mucositis periimplantaria. Si avanza y provoca pérdida de hueso alrededor del implante, se habla de periimplantitis, que puede llegar a comprometer el implante.
No es un problema raro. Un estudio de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) evaluó en España implantes colocados al menos cinco años antes. Encontró mucositis en el 27% de ellos y periimplantitis en el 20%. Entre los factores asociados a la periimplantitis estaban no seguir un programa de mantenimiento profesional y tener una prótesis que dificulta la limpieza entre los dientes.

La clave: higiene diaria y revisiones periódicas
La buena noticia es que la periimplantitis se puede prevenir. Las guías clínicas coinciden en que la mejor forma de evitarla es prevenir la mucositis, mediante el cuidado diario y la participación en programas de mantenimiento periódico adaptados al riesgo de cada paciente.
En la práctica, esto significa cepillar y limpiar con cuidado la zona del implante, usar los utensilios de higiene interproximal que recomiende el dentista y no saltarse las revisiones. Como recuerda el Consejo General de Dentistas, las revisiones periódicas son esenciales para evitar complicaciones a medio y largo plazo.
Preguntas frecuentes
No hay un material mejor para todos los casos. El titanio es el más estudiado, con más de cincuenta años de trayectoria y una resistencia muy contrastada. El circonio ofrece ventajas estéticas y es una alternativa sin metal. La elección depende de cada paciente y de la zona de la boca.
A corto plazo, los estudios no muestran diferencias significativas en su supervivencia. A largo plazo, el titanio cuenta con muchos más datos. El circonio mantiene altas tasas de supervivencia pasados cinco años, aunque sigue siendo necesaria más investigación.
Se valora especialmente en la zona visible de la sonrisa y en pacientes con encía fina, porque su color blanco evita que se transparente el tono gris del metal. También es una opción para quienes prefieren un tratamiento libre de metal o tienen una sospecha de alergia al titanio.
No, es un caso poco habitual. Un estudio realizado en España con 1.500 pacientes estimó su prevalencia en un 0,6%.
En los primeros días hay que seguir las pautas postoperatorias, como la dieta blanda y la higiene cuidadosa, y evitar el tabaco y el alcohol. A largo plazo, la clave es una buena higiene diaria y acudir a las revisiones periódicas, que ayudan a prevenir la periimplantitis.



